El Efecto Pigmalión: cómo las expectativas moldean resultados en equipos y emprendimientos
- Natalia Parrado

- 19 ene
- 3 Min. de lectura
Enero 19, 2026 - Las expectativas que líderes y fundadores transmiten a sus equipos impactan directamente su desempeño. Este fenómeno psicológico, conocido como Efecto Pigmalión, es clave en el crecimiento de startups y procesos de liderazgo.

El Efecto Pigmalión
¿Qué es el Efecto Pigmalión?
En psicología, el Efecto Pigmalión describe cómo las expectativas que proyectamos sobre otros influyen en su comportamiento y desempeño. Cuando un líder cree genuinamente en la capacidad de alguien, ese alguien tiende a esforzarse más, asumir nuevos retos y elevar su nivel de ejecución. Cuando ocurre lo contrario, bajas expectativas, microgestión o desconfianza, el rendimiento se ajusta hacia abajo.
Un poco de historia
El concepto fue popularizado en 1968 por los psicólogos Robert Rosenthal y Lenore Jacobson, quienes demostraron en un experimento escolar que las expectativas de los profesores influían en el rendimiento académico de los estudiantes. A quienes fueron etiquetados como “con alto potencial”, aun de forma arbitraria, les fue mejor. Ese hallazgo abrió la puerta para estudiar cómo las creencias y percepciones de un observador modifican el comportamiento del observado, creando profecías que se cumplen a sí mismas.

El nombre proviene del mito clásico de Pigmalión. Según la leyenda, Pigmalión era un escultor que creó una estatua femenina tan perfecta que terminó enamorándose de ella. La diosa Afrodita, al ver la intensidad de ese deseo, concedió su petición y dio vida a la escultura. El mito simboliza la fuerza de la expectativa y el ideal: lo que se imagina posible termina tomando forma.
Hoy, ese puente entre mito y psicología sirve para explicar un fenómeno central en liderazgo: las expectativas no solo describen el futuro, sino que ayudan a construirlo.
Pigmalión en el contexto de una startup
En el mundo empresarial esto es especialmente visible en etapas tempranas: equipos jóvenes, roles flexibles, mucha incertidumbre y aprendizaje acelerado. Allí, las expectativas del fundador se convierten en un activo estratégico.
Un simple “confío en ti, sé que puedes con esto” tiene impacto medible en:
Motivación
Velocidad de implementación
Autonomía
Capacidad de aprendizaje
Atracción de responsabilidad
Las startups que escalan rápido suelen combinar capital, mercado y estrategia… pero también una cultura donde se espera que la gente crezca más rápido que el entorno.

El Pigmalión hacia adentro: expectativas del emprendedor sobre sí mismo
Algo interesante del modelo es que no solo opera hacia otros, sino hacia uno mismo. Un emprendedor que cree que puede abrir mercado, desarrollar un producto o construir una marca sólida aumenta la probabilidad de lograrlo. No es optimismo ingenuo: son expectativas que activan acción, consistencia y resiliencia.
Las creencias internas definen el tipo de problemas que estamos dispuestos a enfrentar. Un “no creo que pueda” cierra caminos; un “no puedo todavía” mantiene el aprendizaje abierto.

Cómo aplicar Pigmalión en tu emprendimiento
1. Comunica expectativas claras y altas
La claridad reduce fricción; las expectativas altas movilizan recursos internos.
2. Acompaña con herramientas, retroalimentación y confianza
Expectativas sin soporte generan frustración; expectativas con acompañamiento generan crecimiento.
3. Celebra avances visibles
Refuerza progreso, no solo resultados finales.
4. Identifica narrativas internas limitantes
Lo que no se cuestiona, se repite.
5. Cambia el “no puede” por el “no puede todavía”
El “todavía” abre la puerta del crecimiento.
Diseñar culturas de expectativa positiva
Crear una cultura donde se espera lo mejor de las personas no es romantizar el trabajo: es diseñar entornos donde el talento puede florecer. El Pigmalión bien aplicado no ignora las dificultades, pero sostiene la posibilidad de expansión.
Natalia Parrado









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